Estás pensando en organizar un curso de formación, un taller o una charla. Te visualizas delante de tus alumnos transmitiendo tus conocimientos, mientras ellos te escuchan con atención. Al finalizar la clase todos te felicitan y alguno te comenta que está esperando que llegue el próximo día de clase. Entonces abres los ojos y ves delante de ti un folio donde puede leerse “Curso de (aquí tu especialidad).
Esta situación es más común de lo que se cree. A la hora de preparar un curso existen una serie de factores a considerar que muchas veces se olvidan. ¿Quieres conocerlos?

Conoce a tu público
Parece evidente pero en ocasiones queda de lado. El público al que va dirigido el curso es la base, puesto que condicionará el resto de factores. Tanto el lenguaje utilizado, la duración de las sesiones o el horario depende de los alumnos que asistan al aula.

Define objetivos concretos
Si quieres tener éxito debes saber hasta dónde quieres llegar. Pero estos objetivos deben estar alineados al público. Si queremos impartir un curso de blogging por ejemplo, nuestros objetivos serán mucho más ambiciosos si el curso va dirigido a periodistas que si los alumnos fueran jubilados.

¿Sabes con qué medios puedes contar?
Este aspecto condiciona el el punto siguiente y no lo podemos olvidar. El principal recurso que debes considerar es el aula. Puedes impartir el curso en tu propia casa o en un local del que puedas disponer. Otra opción es alquilar un aula como estas, donde además puedes contar con otros medios como proyector o fotocopiadora.

Redacta el contenido
Este suele ser el primer punto a considerar, pero en realidad es casi de los últimos. Evidentemente depende de los anteriores para poder llegar a ser bueno. Aquí hay que cuidar el lenguaje, las imágenes que utilizas, los recursos disponibles en el aula y los objetivos del curso.

Planifica el calendario
Definir el calendario del curso no depende de tu disponibilidad, ni siquiera de cuando está libre el aula que has alquilado. En realidad depende del contenido y los objetivos, y por supuesto de los alumnos. Si por ejemplo vamos a impartir un curso a trabajadores y éstos deben realizar actividades fuera del aula. En este caso el horario deberá estar fuera de la jornada laboral y las sesiones deberían ser no consecutivas, para que los alumnos dispongan de tiempo en casa.

Prepara criterios de evaluación
En realidad hay dos cosas que evaluar. La primera y más evidente es a los alumnos. Debes saber si los alumnos han conseguido aprender de ti. Esto puedes hacerlo mediante evaluación continua o mediante test en momentos clave del curso. Pero no se te olvide evaluarte tú, deja que los alumnos hablen de ti y del curso. Te ayudará a saber si has cumplido los objetivos del curso y te ayudara a mejorar.